La despoblación afecta a 5.600 municipios españoles

En España, hay más de 8.125 municipios. De ellos, más de 5.600 han perdido habitantes en la última década como consecuencia de la despoblación.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en casi 5.000 municipios, seis de cada 10, residen menos de 1.000 personas. Y en alrededor de 1.300, el número de habitantes no llega siquiera a los 100. De ellos, uno de cada cuatro se encuentra en solo dos provincias: Burgos (160) y Guadalajara (178). Ademas, esta cifra crece a gran velocidad pues, en el año 2000, no eran 1.300 sino 928 localidades, un 30% menos.

En este sentido, mientras el 3,2% de la población vive en pueblos de menos de 1.000 vecinos, 63 ciudades -las que pasan de 100.000 habitantes- acaparan el 40% del censo del país. 

La pérdida de habitantes es desigual y más pronunciada en zonas de interior

La despoblación no se reparte de forma homogénea por España. Todo lo contrario. Aquellas provincias en las que se encuentran las grandes ciudades y las zonas costeras del Mediterráneo han ganado población. Mientras, las zonas de interior y del norte han visto menguar sus censos.

Con dos excepciones relevantes.

Por un lado, Guadalajara, que ha incrementado su población un 13% en 10 años por el desplazamiento de habitantes desde Madrid. La mejora de las  comunicaciones y los nuevos desarrollos urbanísticos explican este movimiento. Yebes, el  municipio que más habitantes ha ganado en todo el país, es el mejor ejemplo.

Por otro, Lugo, la provincia costera española que más habitantes ha perdido. Ha reducido sus habitantes más de un 6% entre 2007 y 2017. Sin embargo, de sus casi 70 municipios, solo 5 han aumentado su censo. Uno es Lugo capital, tres son municipios costeros y solo Outeiro de Rei constituye una excepción.

 

Las zonas rurales envejecen y apenas registran nuevos nacimientos

La edad media de la población de las provincias con mayor pérdida de habitantes es generalmente más alta. En Orense y en Zamora, dos de las provincias más afectadas por la despoblación, la edad media de sus habitantes supera los 50 años. Son 7 años más que la media nacional. Desde 1975, la media de edad de ambas provincias ha aumentado en más de 12 años.

Asimismo, otras provincias con edades medias más altas son Lugo, León, Asturias, Salamanca, Palencia, Soria, Ávila, A Coruña, Teruel y Burgos. En el extremo contrario se encuentran Almería (40,01), Murcia (40,3), Sevilla (40,92), Cádiz (41,1) o las Islas Baleares (41,3). Asimismo, Melilla y Ceuta tienen una población con edades muy por debajo de la media (35,2 y 37,1 respectivamente).

 

 

En un total de 582 municipios, actualmente no existe ningún residente menor de 10 años. Eso quiere decir que no se ha producido ningún nacimiento en los últimos 10 años. En otros 356, apenas hay un niño en este tramo de edad. Esta ausencia de nuevos nacimientos es especialmente relevante en cuatro provincias. Se trata de Soria, Guadalajara, Burgos y La Rioja. El 38%, 27%, 22% y 21% de sus localidades no tienen censados ningún menor de 10 años. A modo de ejemplo, en Aldeaseñor, municipio de Soria con 31 habitantes, el más joven tiene entre 35 y 39 años. Sin embargo, 21 de los 31 vecinos tienen más de 65 años; es decir, dos terceras partes de los habitantes del pueblo.

 

 

¿A dónde se marchan los vecinos? A las medianas y grandes ciudades

En la última década, la despoblación se ha concentrado en localidades de menos de 5.000 habitantes. Esto ha provocado que el cómputo global de habitantes en municipios de menos de 100 residentes haya crecido un 27%. En el extremo contrario, las grandes ganancias se han producido en los núcleos cuya población supera los 20.000 habitantes. Estos datos ponen de manifiesto que ha habido un desplazamiento de los pequeños pueblos a las medianas y grandes ciudades.

 

 

Paralelamente, se ha producido un movimiento de población desde las capitales de provincia hasta las medianas ciudades de su alrededor. La construcción de urbanizaciones durante los años de bonanza llevaron a muchas familias a comprar viviendas en estos municipios. La principal razón era que encontraban mejores prestaciones y precios más asequibles. Ejemplo de esta situación es la provincia de Valladolid. Mientras un 16% de los pueblos perdieron habitantes entre 2007 y 2017, la población de la capital se mantuvo constante. Sin embargo, localidades como Arroyo de la Encomienda o Aldeamayor de San Martín, situadas a 10 y 20 kilómetros de Valladolid respectivamente, duplicaron su población.

¿Es la inmigración una posible solución? En 1 de cada 10 pueblos no hay un solo vecino extranjero

Hay quien mira a la inmigración para buscar una respuesta a la despoblación de los municipios españoles. Los datos reflejan que en 815 localidades no hay un solo extranjero y que en la mitad no llegan al 3% de los residentes. 1 de cada 3 inmigrantes que residen en España viven en una capital al tiempo que solo un 3% se ha instalado en un pueblo de menos de 2.000 habitantes. Solo en 14 de los más de 8.000 pueblos de España hay más extranjeros que españoles. La mayor parte de ellos son municipios de la costa, a los que se han venido a vivir ciudadanos de otros países en busca del buen tiempo.

 

 

En definitiva, los datos ponen de manifiesto que la despoblación es uno de los principales desafíos de España. De las medidas que se adopten dependerá  el futuro de miles de pueblos y cientos de miles de familias. Todo ello en un contexto de creciente esperanza de vida que avanza en paralelo a la caída de la natalidad. La pregunta es: ¿qué papel jugarán los pueblos en el futuro de nuestro país?